martes, 23 de septiembre de 2014

El Pensador de Perón por Norberto Galasso


OPINIÓN

EL PENSADOR DE PERÓN

Cuando se repasan aquellos años terribles de predominio neoliberal en la Argentina, aquellos en los cuales la mayor parte de la dirigencia del peronismo acompañó la claudicación de Menem, resulta incuestionable su poder destructivo respecto de todo lo que había construido el General Perón desde 1945 en adelante. Era aquella una obra tan importante desde el punto de vista de la Liberación Nacional y Social que durante 18 años los enemigos no pudieron quebrantarla y que como dijo alguien: "Sólo el peronismo era capaz de destruir la obra del peronismo." Hoy podríamos  completar esta afirmación sosteniendo que sólo un movimiento de origen peronista –aunque con sus rasgos propios– sería capaz de recuperar las conquistas que en el orden económico, social y político habían sido destruidas, que es lo que está sucediendo hoy, por lo cual los mismos enemigos de antaño se levantan para obstruir la profundización de esa política: las grandes corporaciones mediáticas, ahora Clarín en lugar La Prensa, el imperialismo norteamericano ahora bajo las formas del capitalismo financiero de los buitres, las grandes corporaciones agropecuarias y financieras, así como los antiguos y resecos partidos políticos incapaces de parir nada nuevo, tanto de la derecha como de la mayor parte de la izquierda abstracta.
Pero a veces no se otorga la debida importancia a la otra acción deletérea cumplida por el menemismo: apagar las grandes voces orientadoras que tuvo el movimiento. Esto no lo lograron totalmente pero es necesario recordar que si Scalabrini Ortiz, Cooke y Juan José Hernández Arregui no aparecieron en la pantalla televisiva, en aquellos viejos años, por lo menos circulaban entre la militancia con mayor intensidad que ahora. 
En el caso especial de Hernández Arregui –del cual ayer se cumplieron 40 años de su  muerte– es quizás el más significativo. Sólo en algunos ateneos  o centros de base se difunden sus enseñanzas. Sin embargo, es bueno recordar que el General escribió lo siguiente: "Ningún argentino debería dejar de leer sus libros y toda la juventud de nuestro país debería tenerlo en la cabecera y estudiarlo profundamente… Tanto la Formación de la conciencia nacional como  Nacionalismo y liberación (aún Juan José no había escrito Peronismo y socialismo) son dos fuentes de inspiración doctrinaria para la juventud de América Latina, tan necesitada en las circunstancias actuales de una palabra rectora como la suya." En esa misma carta Perón le señalaba su optimismo sobre la victoria popular: "Tengo fe en la juventud argentina y en los trabajadores que saben lo que quieren y parecen estar dispuestos a luchar por imponerlo. Todos estos problemas de lo que más necesitan es del tiempo y creo que, en nuestra  Patria, el tiempo no transcurre en vano." 
Razón tenía el General con respecto a las ganas de transformar a la Argentina –que agita hoy profundamente las venas de los adolescentes de los sectores populares– pero no pudo prevenir que tanto del lado del nacionalismo de derecha como del liberalismo conservador se lograría confundir a muchos militantes. No pudo quizás alertar que desde las filas de Alsogaray y desde los círculos del más descarado oportunismo circularían argumentos dirigidos a treparse al carro del movimiento nacional inficionándolo pues traían consigo sus vínculos con la reacción. Pero esto ha ido sucediendo, sólo Jauretche, quizás por sus polémicas, ha mantenido vigencia, aunque alguien opine que para entender y transformar la realidad ya no basta con Jauretche y se pregunte si es necesario traicionarlo. Menos aun Scalabrini, Cooke o Puiggrós y quizás menos que nadie Hernández Arregui, a pesar de esa opinión contundente del General.  
El autor de Imperialismo y Cultura se preocupó para que no nos equivocáramos y supiésemos distinguir entre "nacionalismo" y "nacional", entre "panamericanismo" y "Patria Grande", entre izquierda no nacional e izquierda nacional, entre cultura enciclopédica y cultura nacional, entre fuerzas armadas coloniales y fuerzas armadas sanmartinianas, entre  peronismo conciliador y peronismo revolucionario. Demasiado, ¿no es cierto? No sólo para TN y Canal Trece, sino también para los kirchneristas tibios que predican hacer la plancha con lo ya logrado y no profundizar en aguas procelosas, cuando el mundo se bambolea sin encontrar rumbo.
Falta de audacia quizás, demasiado amabilidad para los grandes medios conservadores, temor más bien a erguir la cabeza y mirar hacia la Patria Grande que reclama avanzar en las transformaciones, negativa a mirar lejos porque como él enseñó "sólo el hombre es capaz de mirar lejos, sólo el hombre es capaz de lograr lo grandioso".

Publicado en Tiempo Argentino el 23/09/2014