sábado, 23 de enero de 2010

Manuel Ugarte


MANUEL UGARTE



Manuel Ugarte
No es indispensable anexar un país para usufructuar su sabia.

Los núcleos poderosos solo necesitan a veces tocar botones invisibles abrir y cerrar las llaves secretas, para determinar a distancia sucesos fundamentales que anémian o coartan la prosperidad de los pequeños núcleos.

La infiltración mental, económica o democrática puede deslizarse suavemente sin ser advertida por aquellos mismos a quienes debe perjudicar porque los factores de desnacionalización no son ya como antes el misionero y el soldado sino las exportaciones los empréstitos, las vías de comunicación, las tarifas aduaneras, las genuflexiones diplomáticas, las lecturas, las noticias y hasta los espectáculos."

La Patria Grande, 1922



"Eran veintiséis millones de kilómetros cuadrados, escalonados desde el trópico hasta los hielos del sur, con todos los cultivos, con las riquezas mas inverosímiles, y en esa enorme extensión vivían ochenta millones de hombres (...) en una masa única que hablaba la misma lengua, tenia la misma religión, vivía bajo las mismas costumbres y se sentía ligada por los mismos intereses. Sin embargo, en vez de formar una sola nación, como lo hicieron las colonias anglosajonas que se separaron de Inglaterra, estaban divididas en veinte países diferentes, y a veces hostiles entre si, sin que asomara la razón o la lógica de esas subdivisiones, que solo servían para sancionar el desamparo y la debilidad colectiva."

El destino de un continente, 1923




"En realidad, la grandeza la grandeza de los Estados Unidos no se ha hecho solamente con el esfuerzo de sus nacionales. Son las muchedumbres que han alimentado con el sudor de su frente las plantaciones de la América Central, los cafetales de las Antillas, las minas de Bolivia y Perú, multitudes que no trabajaron para si puesto que nada quedo en esos territorios. Son ellas las que han creado la verdadera riqueza y el esplendor de la nación del Norte de tal suerte que se puede decir que el oro americano se ha acuñado con la miseria y con el dolor, cuando no con la sangre, de todo el continente sometido."

En el Colegio Libre de Ciencias Sociales, París, 1926



"Debemos preservar colectivamente, nacionalmente, continentalmente, al gran conjunto común de ideas, de tradiciones y de vida propia, fortificando cada vez mas el sentimiento que nos une, para poder realizar en el porvenir entre nosotros y de acuerdo con nuestro espíritu, la democracia total que será la Patria Grande de mañana.

Yo creo en los momentos porque atravesamos, que el socialismo tiene que ser Nacional."

En la Federación Obrera de San Salvador, 1912



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